Pocos lugares tan solemnes e impresionantes como la Catedral de Monreale en Sicilia. En aquellos mosaicos de finales del siglo XII y principios del siglo XIII uno puede intuir analógicamente la gloria de Dios de la que habla tantas veces San Juan en su Evangelio. En uno de ellos, el artista representó el momento en que Pedro se lanza a las aguas, ceñido por la túnica, al reconocer al Señor Resucitado. Los otros discípulos permanecen en la barca recogiendo aquella gran redada de peces. Y Jesús bendice, espera y acoge con un fuego sobre el que está ya preparado el desayuno.


Año
Finales del siglo XII, principios del siglo XIII
Autor
Anónimo
Localización
Catedral de Monreale
