El disco de Rosalía es una demostración al mundo de que la fe sigue siendo algo central en la vida de muchas personas. Es una reivindicación de que buscamos mucho más de lo que el mundo nos puede ofrecer, como dice: “Quien pudiera venir de esta tierra, entrar en el cielo”. Pero también es una forma de que personas alejadas del mundo de la fe se sientan identificadas con una melodía que acerca su experiencia vital a nuestro Dios.
Yo, que perdí mis manos en Jerez
Y mis ojos en Roma
Crecí, y el descaro, lo aprendí
Por ahí por Barcelona
Perdí mi lengua en París
Mi tiempo en L.A
Los heels en Milán
La sonrisa en U.K
Pero mi corazón nunca ha sido mío
Yo siempre lo doy, uh-uh
Coge un trozo de mí
Quédatelo pa’ cuando no esté
Seré tu reliquia
Soy tu reliquia
Seré tu reliquia
Perdí la fe en D.C
La amiga en Bangkok
Un mal amor en Madrid
Y, en México, el blunt
La mala hostia en Berlín
Y el arte en Graná’
En PR, nació el coraje
Pero el cielo nació en Buenos Aires
En Japón, lloré
Y mis pestañas deshilé
Y en la ciudad de cristal
Fue que me trasquilé
Pero el pelo vuelve a crecer
La pureza también
La pureza está en mí
Y está en Marrakech, no, no
No soy una santa, pero estoy blessed
Pero mi corazón nunca ha sido mío
Yo siempre lo doy, uh-uh
Coge un trozo de mí
Quédatelo pa’ cuando no esté
Seré tu reliquia
Soy tu reliquia
Seré tu reliquia
Huyendo de aquí
Como hui de Florida
Somos delfines saltando
Saliendo y entrando
En el aro escarlata
Y brillante del tiempo
Es solo un momento
Es solo un momento
Mar eterno y bravo
La eterna canción
Ni tiene salida
Ni tiene mi perdón



