Hay canciones que, sin hablar de Dios, nos ayudan a mirar la vida con otros ojos.
Mantis habla de transformación, de esperanza y de esa capacidad que tenemos de volver a empezar. Quizá también la fe tenga algo de eso: aprender a esperar, dejar que algo cambie dentro de nosotros y confiar en que no todo está dicho.
A veces Dios no se hace presente en grandes respuestas, sino en esos pequeños movimientos que nos van transformando por dentro.
¿Qué está naciendo en mí que todavía no alcanzo a ver?
