«Todo acabará bien» escribió Juliana de Norwich en el siglo XIV, después de perder a su padre de niña, a su marido y a su hija de adulta, y después de haberse encerrado voluntariamente en una celda de piedra de la que no volvería a salir. ¿Cómo se llega a escribir eso y que suene a verdad y no a resignación?
Claire Gilbert lleva años preguntándose lo mismo, y esta novela histórica es su respuesta. No una respuesta teológica: una respuesta viva, narrada en primera persona, con la voz de una Juliana que duda, que teme, que se equivoca, que entierra a los suyos y que en algún momento, al borde de la muerte, ve algo que lo cambia todo. Como una avellana en la palma de la mano. Tan pequeña, tan frágil. Y sin embargo, sosteniéndolo todo.
Lo que engancha de esta novela no es el misticismo —aunque está ahí, y es poderoso— sino la humanidad descarnada de su protagonista. Es una mujer que llega a Dios a través de la pérdida, no a pesar de ella. Una mujer que, además, hizo algo que en su época rozaba lo imposible: escribir. Juliana de Norwich fue la primera mujer conocida en escribir un libro en lengua inglesa. Sus Revelaciones del amor divino llegaron hasta nosotros de milagro, copiadas en secreto, generación tras generación. Y cuando decide encerrarse de por vida en esa celda junto a la iglesia de Saint Julian, uno acaba entendiendo esta elección radical. Desde ese pequeño cuarto —que ella misma llama su primera tumba— escucha a los afligidos que llaman a su ventana y escribe en secreto sus visiones. Paradójicamente, encerrada entre cuatro paredes, puede, por fin, hablarle al mundo. Escribir teología en inglés en el siglo XIV era además un acto peligroso. En plena lucha contra las herejías y persecución de los lolardos—místicos que seguían al polémico Wyclif—, una mujer que ponía por escrito sus revelaciones- por muy místicas que fueran- podía acabar procesada y en la hoguera. Gilbert no esquiva esa tensión: la convierte en una de las corrientes más vivas del relato.
Si nunca has oído hablar de Juliana de Norwich, este libro es una puerta magnífica. Y si ya la conoces, vas a querer volver a leer sus Revelaciones en cuanto termines.




