Jesús,
Hoy vuelvo a elegir tu bandera.
Conozco la otra.
La que me invita a ponerme en el centro,
a buscar reconocimiento,
a compararme,
a creer que valgo más cuando sobresalgo.
Pero contigo descubro otro camino.
Enséñame a vivir bajo tu bandera.
Que sea paciente cuando todo
vaya de prisa.
Que escuche antes de hablar.
Que sonría más de lo que juzgue.
Que esté disponible, aunque
cambie mis planes.
Que sea amable, incluso cuando me cueste.
Que viva con paz y no desde el ruido.
Líbrame de necesitar aplausos.
Que no busque ser importante,
sino hacer importante a quien tengo delante.
Que mi vida hable de ti.
Y cuando vuelva a sentir la tentación de elegir la otra bandera,
recuérdame que tu propuesta, aunque sea más dura
siempre conduce a una alegría más grande.
Amén.
