«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga.». Estas palabras claras, directas, de Jesús, a veces se hacen realidad en nuestra vida y nos dejan, como a Él en la cruz, «con el alma en carne viva».

Sé quién me robó

el dolor de cada huida

Qué sangre pintó

cada cardo cada espina.

Cómo no voy a estar

con el alma en carne viva

si es verdad

que nací para Tu Rostro contemplar.

Juro que amé

Que toda mi vida eres Tú

Que yo también

me muero de sed y tu luz

me abrasa,

me desgarra la garganta.

Lléname, lléname.

Libertad y fe

tropezando en cada esquina.

Tomad y Comed

hasta que amanezca el día.

Muéstrate Amado ya,

atraviesa el velo de esta oscuridad

Que comience nuestro abrazo sin final

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