Ama:
sin poseer,
sin devorar,
sin mancillar
y sin pretender.
Ama cuidando la distancia
que hace posible contemplar;
cuida los justos límites
que dejan brotar la belleza
y todo el esplendor de la verdad,
esa que brota del amor fecundo
que es bondad, ternura y libertad.



