Exposición del Santísimo y canto
A las puertas ya de la Cuaresma tu Palabra Señor se vuelve dura y exigente. Quizá quieres que no confundamos estos ratos de adoración con espacios de relajación o de olvido de la realidad. Con sucedáneos de balnearios espirituales en los que parece que todo en nuestra vida está bien y no tenemos que cambiar nada. Con falsos remansos de paz en los que parece que sólo existimos tú y yo, y que ti seguimiento es algo blandito y descansado. Tu Evangelio hoy nos muestra muchas de sus aristas y lo hace sin echar balones fuera, hacia el mundo o la sociedad. Sino que más bien nos pide que miremos hacia adentro, para advertir cuánto de lo que hay dentro de nosotros no funciona, se ha desviado o no va en línea contigo. Ayúdanos pues Señor a entrar en nuestras tinieblas cogidos de tu mano. No para culpabilizarnos, sino más bien para que tu presencia ilumine y cristifique todo aquello que se ha contaminado por nuestro egoísmo.
Canto
Del Evangelio según Mateo 5, 17-37
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Os lo aseguro: Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado.
Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.
Habéis oído el mandamiento "no cometerás adulterio". Pues yo os digo: El que mira a una mujer casada deseándola, ya ha sido adúltero con ella en su interior.
Si tu ojo derecho te hace caer, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en el infierno.
Si tu mano derecha te hace caer, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero al infierno.
Está mandado: "El que se divorcie de su mujer, que le dé acta de repudio".
Pues yo os digo: El que se divorcie de su mujer, excepto en caso de impureza, la induce al adulterio, y el que se case con la divorciada comete adulterio.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus votos al Señor".
Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo pelo. A vosotros os basta decir "si" o "no". Lo que pasa de ahí viene del Maligno».
Cuántas veces venimos ante tu altar peleados con nuestros hermanos. Cuántos conflictos, cuántas heridas, a veces con aquellos a los que amamos, y otras con los que deberíamos amar más. Ocasiones en las hemos pronunciado las palabras "imbécil", "renegado" u otras peores. O no hemos dicho nada, pero nuestros silencios, dobles sentidos, desprecios o no colaboraciones han hecho más daño que un insulto. Nos dijiste "amaos como yo os he amado", nos mandaste amar a los enemigos y orar por los que nos persiguen. Pero nos cuesta Señor, se nos hace inhumano. Déjanos pues estar ante tu presencia, pese a que nuestros hermanos tengan quejas contra nosotros. Permítenos dejar en esta tarde ante Ti la ofrenda de nuestra vida y haznos verdaderamente valientes para salir del victimismo, para dejar de pensar que los demás tienen la culpa, para atrevernos a dar el primer paso que perdona y ama de nuevo, sin calcular lo que perdemos. Ayúdanos, Jesús a no matar con nuestra boca, y a dejar de ser como los escribas y los fariseos.
Canto
Sin ojo y mano derecha es más difícil vivir. Pero sin corazón es imposible. Sabemos que no nos hablas de modo literal, que no nos quieres tuertos ni mancos. Pero no queremos ser conscientes de esas cosas o realidades que están necrosando nuestro corazón, contaminando nuestra alma, e impidiéndonos ser verdaderamente cristianos. La tecnología que nos engancha y aísla, el éxito que nos obnuvila y no nos sacia, el dinero que nos ciega, el poder que nos corrompe e impulsa a hacer cosas que no querríamos, los vicios que nos exclavizan y anulan nuestra personalidad aunque digamos que los tenemos controlados, ciertos ambientes y compañías en los que no crecemos como cristianos, sino que nos asfixiamos... Cada uno sabe cuál son sus ojos y manos derechas. Esos que duele tanto cortar y tirar lejos, porque parece que no se puede sobrevivir sin ellos, o que nos engañan diciendo que son una ayuda para vivir y seguirte. Ayúdanos Señor a mirarlos con lucidez, y a tener la valentía de cortarlos y lanzarlos, o al menos buscar la ayuda para controlarlos. Aviva nuestro deseo de querer entrar por tu gracia en el Reino de los Cielos.
Intenciones de Oración del Santo Padre confiadas a su Red Mundial de Oración: por los niños con enfermedades incurables.
Oremos para que los niños que padecen enfermedades incurables y sus familias reciban la
atención médica y el apoyo necesario, sin perder nunca la fuerza y la esperanza.
Canto, bendición reserva y canto a María



