Esta es la canción que tantas veces hemos escuchado, la mítica, la clásica. Quizás la novedad está en la enseñanza y no solo en la música. A veces lo pasado, se puede hacer de forma nueva. Ver la esencia y a recrearla, no repetirla, y de esa forma reactualizarla de forma valiosa, capaz de conmover a jóvenes y mayores.
Un buen ejemplo de cómo mirar al pasado, para ver lo bueno y hacerlo presente en el hoy.
Tú has venido a la orilla
No has buscado ni a sabios ni a ricos
Tan sólo quieres que yo te siga
Señor me has mirado a los ojos
Sonriendo has dicho mi nombre
En la arena he dejado mi barca
Junto a ti buscaré otro mar
Tú sabes bien lo que tengo
En mi barca no hay oro ni espadas
Tan sólo redes y mi trabajo
Señor me has mirado a los ojos
Sonriendo has dicho mi nombre
En la arena he dejado mi barca
Junto a ti buscaré otro mar
Tú necesitas mis manos
Mi cansancio que a otros descanse
Amor que quiera seguir amando
Señor me has mirado a los ojos
Sonriendo has dicho mi nombre
En la arena he dejado mi barca
Junto a ti buscaré otro mar
Tú pescador de otros lagos
Ansia eterna de almas que esperan
Amigo bueno que así me llamas
Señor me has mirado a los ojos
Sonriendo has dicho mi nombre
En la arena he dejado mi barca
Junto a ti buscaré otro mar.
Canto católico



