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sin garantías
La indiferencia
¿Prescindibles?

NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL. El evangelio, o el amor, o la pasión. Nadie nos prometió el éxito. Al menos, no el éxito tal y como lo concebimos a diario. Después de todo, el mismo Jesús no es que saboreara el triunfo –al menos no antes de la última hora-.

En nuestra mano no está transformarlo todo de acuerdo con un plan infalible. Pero sí está el intentarlo. Convencidos de que merece la pena.